
Piedra: ¿Dónde naciste? ¿Quién ordena
que tu paso esté siempre detenido,
tus estancias selladas en olvido
permanente? ¿Por qué ocultas tu pena?
Cuando el agua y su húmeda melena
a tu puerta golpea, ya ha prendido
el primer paso: un tímido latido
indeciso navega hacia tu almena,
abriendo la coraza, y dejará
esa luz por el aire transportada
que tu cuerpo rugoso romperá.
Mira hoy tu dureza quebrantada:
leve arena que el viento arrastrará
para siempre en su pecho encadenada.
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